UNIDAD DEL CORAZÒN
Como parte del proceso de reencuentro con nuestras raíces, el día viernes 17 de Mayo, nos convocó Susana Baca, de la Colina, por la madre.Al igual que la hermana grande, nos apretamos en 2 espacios, al parecer hechos para la ocasión. Estuvimos muy juntos, como abrigándonos. La anfitriona dijo que nos había llamado para seguir siendo "familia": la "GRAN FAMILIA"; la misma de los barrios limeños tradicionales (verbigracia pobres); de seguro semejante a lo ocurrido en las vetustas "rancherìas", hechas de quincha y barro .
Y al mirarnos tan cerca, nos reconocimos iguales, como en un espejo. Nuestras diferencias se hicieron minúsculas, al punto de no sentirlas. Cada quien, reconoció en los otros al sobrino, al pariente perdido; al hijo de la madrina ausente.
Hoy, a 48 horas de este encuentro, reviso mis estrategias y mis credos; hoy pienso que sobre nuestras acciones diarias, como activistas civiles, sociales o políticos ( en busca de nuestro reconocimiento explicito en la Constitución, por la obtención de políticas afirmativas y de desarrollo por parte del Estado, etc., a fin de cuentas arrancando "pelos al lobo"), està la preservaciòn de nuestro sentimiento còfrade, fraterno, cincelado entre cañaverales y callejones de un solo caño. Esa amalgama que sabe poco de asambleìsmo, pero mucho a humanismo.
Por eso, me atrevo a decir que doña Susana, no "inventó "la Gran Familia"; desempolvò la estrategia de resistencia histórica de los negros viejos de la molienda y los palenques. A partir de esta fortaleza, muy nuestra, desarrollemos cada cual, nuestra "agenda" institucional o colectiva trazada, pero con nuevos bríos.
¡ Hasta mañana FAMILIA!
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