Quienes preservan el estado de cosas existente, han intentado, y con éxito casi siempre, despojarnos de la condición de ciudadanos, confinándonos a la condición de apátridas, a veces, y chauvinistas, en otras; indiferentes o "independientes", en todas. A pesar de lo dicho, la "juventud" se rebela siempre y asume su rol comprometido como CIUDADANOS DE PRIMERA CATEGORÍA.