Balance
político de los proyectos progresistas en la región y sus implicancias en la
población afrodescendiente
PUBLICADO EN SECCIÓN POLÍTICA
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Por Antonio Quispe
Rivadeneira (Perú).
Ante la solicitud de los compañeros de la
organización afroperuana CEDET, Centro de Desarrollo Étnico, de articular
nuestra posición con relación a la situación de los afrodescendientes en una
región marcada por la aparición de políticos y gobiernos, denominados
´progresistas´, me veo en la necesidad de desempolvar viejos atavismos
personales y a la luz de este presente histórico, comenzaré preguntándome:
-¿Ante hechos concretos de la aparición de
liderazgos ´progresistas´ y sus consiguientes corrientes internas nacionales,
los afrodescendientes de esos países, debieron ser parte de dichos procesos?
- ¿Existieron, o existen, condiciones objetivas
para la participación afrodescendiente?
- ¿Por las mismas razones, existirían razones
subjetivas para su participación en dichos procesos?
Estas interrogantes, que me planteo en una suerte
de introspección, las considero vigentes, pues como vamos a ver en líneas
subsiguientes, la conquista de derechos plenos y bienestar afrodescendiente,
continúa siendo una tarea pendiente.
Comenzaremos recordando que la actual condición
económica, social y política de los afrodescendientes es originaria de la trata
trasatlántica y que esta fue parte de un proceso de cambio histórico de
transición hacia un nuevo sistema económico, el capitalismo, quien tuvo en la
esclavización una herramienta fundamental para su desarrollo y consolidación
universal. Fueron actores de dicho proceso los comerciantes europeos, africanos
y americanos, siendo los seres humanos africanos esclavizados, una mercancía
indispensable.
La historia de los africanos y sus descendientes
esclavizados, ha sido descrita por los activistas de los movimientos
libertarios del siglo pasado y el actual, y constituye un insumo fundamental
para la formación de la conciencia de rebeldía afrodescendiente. Rebeldía escrita
en sangre a lo largo de las historias nacionales, pero sin rostro
propio, al momento de hacer honor a sus luchas.
La captura, secuestro, esclavización,
comercialización y usufructo colonial; la exclusión y explotación de las
Repúblicas nacionales, hasta la actualidad, han dado origen a la situación
afrodescendiente.
Los Pueblos Afrodescendientes (comunidades,
barrios, callejones, asentamientos humanos, villorrios, distritos y países), se
caracterizan, todos ellos por: empleos precarios, subempleo, desocupación,
educación y salud precarios y de muy baja calidad. Estigmatizados por la
sociedad, por nuestra condición étnica racial y nuestra condición de pobres,
como marginales: ladrones u homicidas.
Corresponde exponer, si los gobiernos de Venezuela,
Ecuador, Bolivia, Uruguay, Chile y Argentina, de corte ´popular´, han variado
tal condición afrodescendiente.
Pero antes, dejemos en claro un término que será
recurrente, a lo largo de la exposición:
Proyectos Progresistas. Considero así, los planes y acciones llevados a
cabo por líderes y sus gobiernos, pertenecientes a una corriente política de
izquierda o centro izquierda, quienes se declaran contra el orden tradicional
económico y político, a quién llamaremos, sin una connotación peyorativa, orden
conservador.
Existen algunos especialistas que dicen que de las
bases filosóficas de este también llamado: ´progresismo´, han surgido
movimientos como el feminismo, movimientos étnicos-raciales, el ecologismo o el
movimiento por la diversidad sexual. Cierto o no este último análisis, en los
hechos, tanto los movimientos políticos ´progres´ así como los otros, se han
ganado la enemistad de las fuerzas del status quo.
Por no ser objeto de este artículo el análisis
ideológico ni los trasfondos filosóficos, si los hay, en estos regímenes
instaurados en nuestra región, me ocuparé solo de algunas de sus acciones más
trascendentes y que por tal, hubieran repercutido en las poblaciones afrodescendientes
de sus países.
Luego de los fenómenos de la guerra fría y el
derrumbe de la URSS, los movimientos sociales y populares en nuestra América,
carecieron de una dimensión continental, suprimiéndose términos como el
´internacionalismo´ o la ´solidaridad internacional de los pueblos´, vocablos a
los que el aparato contra reformista conservador, le adjudicaba calificativos
de ´trasnochados´ y ´caducos´.
El mismo concepto de ´movimiento popular´ fue
reemplazado por ´sociedad civil´, para diferenciarlas de los actos desde el
Estado. Pero en tanto y en cuanto, las condiciones fácticas de nuestros países,
continuaban siendo las mismas, de exclusión y pobreza para las grandes masas de
trabajadores, indígenas y afrodescendientes, estos continuaron tomando plazas y
carreteras, como última o única forma de tantear el cambio.
Como productos de este proceso de tránsito en la
inconformidad social, surgen líderes carismáticos, hijos del desarraigo
ideológico ortodoxo, pero con un discurso representativo de las demandas
históricas. Es así que políticos de variopinta hechura, coinciden en la gesta
de gobiernos reformistas de izquierda.
Así tenemos a Hugo Chávez y a Nicolás Maduro del Partido
Socialista Unido de Venezuela, bolivarianista y antiimperialista, Néstor y
Cristina Kirchner del Frente para la
Victoria, de origen peronista, Evo Morales del Movimiento al
Socialismo, con un socialismo
democrático, bolivarianista, indigenista, antiimperialista y nacionalista, Lula da Silva y Dilma
Rousseff del Partido de los
trabajadores, reconocidos socialdemócratas, Rafael Correa del Movimiento PAIS, socialdemócrata, bolivarianista y nacionalista, Daniel Ortega del Frente
Sandinista de Liberación Nacional, socialdemócrata, laborista y antiimperialista y Tabaré Vázquez y
José Mujica del Frente Amplio
Uruguayo, socialistas.
A esta lista se incorpora el reciente Presidente
electo de México, Andrés Manuel
López Obrador del partido reformista MORENA.
Todos ellos, aunque aupados por la cresta incausada de
los movimientos sociales populares nacionales, llegan a la Presidencia por la
vía de la ortodoxia democrática occidental, iniciando procesos cualitativos,
con intensiones opuestas a la de sus antecesores. Y digo incausados, porque
dicha ola de inconformidad social, comprensible e histórica, careció de un
norte ideológico y político conducente a la toma del poder para fines propios.
Y esta será acaso, una de las causas, para las dichas masas de inconformes, que
pudieran con el paso del tiempo, dirigir sus arengas en contra de quienes, por
más de una década, gobiernan en su nombre con acciones ´afirmativas´ o
´inclusivas´, validadas por Washington.
En cada uno de estos países aludidos, los sectores
populares han sido la razón de ser de los Gobernantes, y en su nombre apelaron
al crecimiento y la estabilidad macroeconómicas, como estrategias, prestadas
del liberalismo, para implementar programas sociales.
Es coherente suponer que dentro de los estratos
sociales favorecidos se encuentran los afrodescendientes. Y es necesario
enfatizar que durante estos años de “regímenes progresistas”, se han
conquistado mayores derechos para los afrodescendientes, que en toda nuestra
vida ciudadana.
Sin embargo, es oportuno puntualizar que tales
conquistas, han sido propuestas e impulsadas por mujeres y hombres afrodescendientes,
con nombres propios, integrantes del Movimiento Afrodescendiente Internacional,
teniendo de telón de fondo disuasivo, las luchas sociales de masas.
Dentro de las principales reivindicaciones de los
afrodescendientes en este periodo, tenemos:
1.- Reconocimiento y espacios de participación.
Tanto constitucional, como legal, pero siempre relativos.
2.- Acciones afirmativas.
3.- Infraestructura para el desarrollo. En proceso.
4.- Programas sociales, en conjunto con los demás
sectores populares.
Intentando interpretar a Jesús “Chucho” García,
incuestionado líder afrovenezolano, aún está pendiente el ingresar a las
entrañas mismas del núcleo político gobernante, léase partidos políticos, a
través de un capítulo propio afrodescendiente.
Por ello y para ello, es menester seguir
fortaleciendo los procesos afrodescendientes internos, para hacerlos cada vez
más imprescindibles en las luchas sociales y políticas de los pueblos, pues
aportamos a ellas, nuestra experiencia en las largas jornadas por libertad
hasta conseguirla y desde allí hasta el presente, la lucha diaria por una vida
digna, en otras palabras por la conquista de JUSTICIA SOCIAL. Para ello,
también es nuestra responsabilidad, generar espacios colectivos
afrodescendientes, en los campos de la economía, aún dentro de esta misma
estructura del Estado.
Culmino augurando el reagrupamiento de los
movimientos populares, incluido el afrodescendiente en ellos, para el ascenso a
los órganos de poder, corrigiendo errores e instaurando verdaderos procesos
descolonizadores, tema en los cuales, tienen mucho que aportar.
La lucha de los africanos y sus descendientes,
fueron fundamentales en las luchas por la libertad, porque en juego estaba la
propia. Hoy, los pueblos afrodescendientes: negros, zambos, mulatos, morenos,
raizales, seremos consustanciales con las luchas por la justicia social, en
busca de una nueva sociedad, con igualdad y equidad.
Antonio Quispe Rivadeneyra
-
Presidente de la Asociación Pluriétnica, Impulsora del Desarrollo Comunal y
Social - APEIDO
-
Natural del distrito de San Luis de Cañete.
-
Alcalde de la Municipalidad Distrital de San Luis – Cañete
Perú 1992 – 2002.