miércoles, 22 de mayo de 2013


  Delitos de lesa humanidad

      En un lapso de tiempo muy corto, han ocurridos hechos históricos muy significativos, que nos conducen a un análisis obligatorio, por su relación con nuestra realidad nacional.
 
En primer lugar, el deceso del general argentino Jorge Rafael Videla Redondo, Presidente de facto de Argentina, entre los años 1976 y 1981. En esos años llevó adelante una política represiva caracterizada por las ejecuciones extra judiciales, el secuestro y la desaparición de miles de opositores al régimen. Una política económica basada en la apertura de mercados y la liberalización de legislación laboral, condujeron al enriquecimiento de un sector privilegiado.
 
Son recordados sus presentaciones en el Estadio Monumental de River Plate, durante el Mundial de fútbol del año 1978 y la incineración en el Regimiento de Infantería Aerotransportada de La Calera, de UN MILLÓN de libros, de autores varios, como Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, etc.
 
En 1983, es llevado a juicio, en el fuero civil, acusado de haber cometido crímenes de lesa humanidad. O sea acusado de haber cometido DELITOS CONTRA LA HUMANIDAD. Contra la esencia misma del ser humano. Así lo dice el derecho internacional, desde el Estatuto de Roma; el asesinato, el exterminio, el apartheid, la tortura, la esclavización, la violación o cualquier acto inhumano por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales, étnicos o de orientación sexual, empleados por el Estado( o quien actúa a nombre o desde él), contra la población civil, ya sea en tiempos de paz o de guerra, son actos contra la raza humana. Por lo tanto nos tañe y afecta a TODOS los seres humanos.
 
Fue condenado, sin atenuantes, a prisión perpetua y destitución del grado militar. Eran los años en el Gobierno de Raúl Alfonsín y la restitución del orden constitucional.
 
Sin embargo, en el año 1990, el Presidente Carlos Menem, lo indulta, en medio del estupor nacional e internacional. Eran tiempos de vergüenza en la patria de José de San Martín. Se sumaban a esta decisión lesiva al derecho, la venta de armas a Ecuador, en pleno conflicto fronterizo con nuestra patria; la corrupción institucionalizada del régimen y el entreguismo servil a los intereses imperialistas. Los mismos jueces argentinos, en el año 1998 y luego en el 2008, remediaron esta afrenta, determinando prisión definitiva.
 
Hoy, la muerte en el penal de Marcos Paz de este personaje, no debe alegrar a ningún ser humano. Pero debería significar el triunfo de la justicia humana, ante actos que refutan nuestra condición de “hijos de Dios”, al que invocaba este genocida y los otros que mencionaré, líneas abajo.
 
Las mujeres de la plaza de Mayo, llamadas en aquellos días “las madres de la Plaza de Mayo” y hoy conocidas como “las abuelas de la Plaza de Mayo”, siguen llorando, por los miles de nietos, sin paradero conocido, cuyo secreto, llevó a la tumba el general de Mercedes.
 
La ciudad de Mercedes, al norte de Buenos Aires, rechazó la posibilidad de sepultura de su hijo indigno.
 
 
En segundo lugar, la prensa internacional informaba de la condena a OCHENTA años de José Efraín Ríos Montt, general retirado del Ejército de Guatemala, país del cual fue Presidente de facto entre el 23 de Marzo de 1982 al 8 de Agosto de 1983.
 
Luego de ser retirado del Gobierno, desarrolló una intensa vida política, ejerciendo el cargo de Presidente del Congreso de la República de Guatemala, entre los años 2000 y 2004; Diputado del Congreso de la República de Guatemala, desde Enero del año 2008 a enero del 2012. Periodos que le valieron impunidad y burla de la justicia.
 
El 10 de Mayo  de 2013, la jueza Jazmín Barrios, presidenta del Tribunal Primero de Mayor Riesgo, lo condena por los delitos de crímenes de lesa humanidad contra indígenas Guatemaltecos.
 
El periodista John Carlín, del diario El País, de España, publicó  en mayo del 2013, a unos días de la sentencia: "tras haber vivido en Sudáfrica, éste es el caso más atroz de apartheid que he conocido. La diferencia con el apartheid sudafricano, era que la discriminación racial no estaba escrita en las leyes.  El asesinato era el último recurso en Sudáfrica, pero en Guatemala era el primero”.
 
Sin embargo, la Corte de Constitucionalidad de Guatemala, anuló la sentencia por considerar que el tribunal no resolvió en su día una recusación planteada en contra de dos de sus miembros por lo que todas las actuaciones judiciales celebradas desde el 19 abril hasta el 10 de mayo, día de la sentencia, deberán ser repetidas.
 
La anulación del juicio muestra la debilidad del sistema de justicia Guatemalteco y la preponderancia de los poderes fácticos nacionales y de otros lares.
 
Estemos alertas ante los intentos de doblegar a la justicia y dejar sin condena el delito.


     

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